
Miles de pasos son dibujados cada mañana y tarde en los escalones de la otra calle. Las mismas huellas van en la mañana y cambian de dirección por la tarde. Miradas que observan pasos de otros cuerpos en la penumbra del atardecer.
¿A donde se dirige toda esta gente? ¿Llegarán con dolor y pena a sus hogares? ¿Volverán con placer a sus puertas? ¿El atardecer será apreciado por ellos?
Mientras tanto el sol, tímido se esconde tras el velo de la noche, y el lienzo celestial se torna oscuro y teñido de puntos brillantes. Siluetas se intercambian y se pierden entre las calles.
Al voltear, mi deseo es ver un rostro conocido.
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